Testimonio de Luisa Fernandez

Allí me encontré de repente con alguien que me animó a sentarme y empezó a escuchar. A escuchar. A hacer el perfil de mi hijo. No sólo escuchó el recorrido, nuestra historia, sino que se hizo claramente una idea de cuáles eran las necesidades que podía tener Ángel. Cuando encuentras eso, es imposible de describir las sensaciones que tienes. Yo diría que es amparo y confianza.

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