Testimonio de María del Carmen Barrios

Levantar el teléfono y hablar con ATAM, para mí era… lo tenía en un altar. Decía: “esto no lo sé, pero voy a llamar a ATAM, a ver ATAM qué me dice”. Podemos seguir llevando una vida, bueno, pues, más o menos normal. Si nosotros estamos vivos, o por lo menos estamos aquí hablando con coherencia porque ATAM existe.

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